Esté artículo nace como un complemento a la publicación de Mauricio Albarracín en el Espectador. En dicho artículo se habla sobre los motivos que llevan a la Policía  Nacional a pedir los documentos de un civil en cualquier lugar de la capital Colombiana.

Mauricio habla sobre lo “ambigüo” de la ley que permite a la policía solicitar los documentos para verificar la identidad de un ciudadano y por materia de seguridad.

Sin embargo mi visión y experiencia es una completamente distinta.

No fue con la policía sino con el ejército. No voy a explicar donde ni quienes y cómo llegué a trabajar un día (así es, un solo día) con el Ejército Nacional de forma “informal” en detenciones ciudadanas en un punto del sur de Bogotá para solicitar documentación.

Fue hace muchos años, probablemente por el 2006. Salí con un comando del ejército desde un distrito militar “X” a realizar detenciones para comprobación de identidad (pedir identificación aleatoriamente a ciudadanos) en la ciudad de Bogotá.

Nos ubicamos debajo de un puente, estaban mi Cabo y varios lanzas (soldados), uno tenía una escopeta, los demás fusiles, otro una especie de arma con gas lacrimógeno (no tengo idea de armas), detuvimos gente que iba a pie y también detuvimos buses y se solicitaba la identificación de todos, en total éramos unos 20.

Incluso en uno de los buses, un sospechoso salió corriendo entre los autos, probablemente, un ladrón o algo más siniestro, varios intentaron escapar y algunos lo lograron. Yo alcancé a detener a uno de esos que quería escapar en una distracción montado en una bicicleta, al final llegamos a detener cerca de 40 personas.

Lo particular de todo esto es que, sí, hay ciudadanos indocumentados, pero lo interesante era que, los que tuvieran más de $50.000 pesitos se podían ir. Mi cabo les preguntaba ¿Cuánto tiene?, “póngamelo en el bolsillo y se va”, aquellos que tenían dinero se iban y los demás a la UPJ.

Entonces, tal vez yo me puedo imaginar que sí, por un lado hay gente peligrosa dando vueltas, por otro lado hay ciudadanos que van al trabajo y también resultan afectados, pero ciertamente también hay que considerar que puede haber un tema corrupto en aquellos que ejecutan estos procedimientos y eso puede ser una de las variables que motivan el accionar de estas unidades del Estado.

Por eso, lo mejor es andar con la documentación que corresponde, entre más responsables seamos, seguramente pese a la corrupción y otros temas, caerá alguno que otro delincuente en estos procedimientos y cada vez menos personas del común.